Don’t give up!

“No prometo que todo estará bien ahora, pero sí que estaré contigo mientras esto pase.” Estas fueron las palabras de mi novio, mientras hacía su mayor esfuerzo por ayudarme con mi ansiedad.

Cuando hablamos de ansiedad, la mayoría de las veces nos enfocamos en la persona que la experimenta, pero olvidamos que los que están cerca también necesitan ser atendidos, escuchados y sobretodo orientados.

Recuerdo que en el momento más complejo de mi proceso, los que eran parte esencial de mi red de apoyo (familia nuclear, pareja, amigos) tuvieron que lidiar con el struggle de intentar ayudarme sin provocar un efecto adverso en mí. La realidad es que el asunto de la ansiedad es bastante complicado. Hay muchos cambios ocurriendo. Nos volvemos más vulnerables, sensibles, por lo que es normal que nos irritemos con facilidad, entre muchos otros síntomas que son parte de este panorama.

Sin embargo, hoy puedo valorar y reconocer el esfuerzo que hicieron para que yo pudiese mejorar. A pesar de no sentirse expertos, solo con el hecho de estar, fue un alivio para mí.

Si eres parte de la red de apoyo de una persona con ansiedad, reconozco que en ocasiones puedes sentirte impotente, abrumado/a, preocupado/a, agotado/a y/o sin herramientas para poder ser útil para tu pareja, tu hijo/a, tu papá o tu mamá, tu mejor amigo/a o tu compañero/a de trabajo. Aún así, recuerda que tu ayuda, empatía y acompañamiento tienen un efecto sanador para alguien que está lidiando con la ansiedad.

Algunas de las preocupaciones que surgen en las personas cercanas a quienes sufren de ansiedad son:

  1. No saber cómo ayudar de manera adecuada. Cuando no sabemos a qué nos enfrentamos, es normal sentirse intimidado. Así que, cuando desconocemos los síntomas de la ansiedad y cómo se pueden manifestar, no podremos ayudar adecuadamente. Por esto, es importante orientarnos sobre qué es, cuáles son sus síntomas y todas las maneras en que podemos manejarla.

  2. Sentir que la ansiedad será para siempre. Hay muchas causas para la ansiedad. Por tal razón, es importante la ayuda profesional, pues será un método más confiable para identificar el por qué nos sentimos así. Hasta que no se identifique la raíz, se seguirá trabajando con los síntomas, pero no con el problema. Así que la ansiedad no debe ser para siempre, hay posibilidad para mejorar.

  3. Pensar que la persona que tiene ansiedad no podrá tener una vida normal. La realidad es que si se no trabaja este asunto, la ansiedad puede lograr incapacitar a una persona. Sin embargo, sí es posible tener una vida completamente normal, siempre y cuando la persona atienda su problema adecuadamente.

  4. Ser un estresor. Recuerdo que mis padres sufrieron bastante mi proceso y no querían demostrarlo, pues entendían que verlos así sería un estresor para mí. Aún así, agradezco que aún en los momentos más oscuros, estuvieron siempre presentes. A veces se vale llorar juntos, en mi caso, más que preocupada, me sentí comprendida y pude ver su amor y empatía hacia mí.

Si eres el apoyo de una persona con ansiedad, GRACIAS por lo que haces. Sin ti, el proceso sería más difícil. Aunque no entiendas muchas cosas, tu intención genuina de ayudar es valiosa y aunque ahora no lo veas, lo que haces cuenta.

Sé que no está fácil, sé que desespera y a veces asusta. Sé que agota y que abruma, pero por favor, DON’T GIVE UP!

—Miredys