El desafío de decir “No” sin sentirte culpable

“El no es necesario y debemos
aprender a decirlo con paz”.

No creas que porque estoy escribiendo sobre esto es algo fácil para mí, de hecho, es algo que aún se me hace bastante difícil y creo que es una de las razones por las que muchas veces la ansiedad se apodera de nosotros innecesariamente. No sé si te pasa como a mí, pero cuanto más lo pienso, más absurdo encuentro el sentirme culpable o con la necesidad de dar alguna explicación al querer decir un simple monosílabo, que en muchas ocasiones nos libera de cargas que no deberíamos llevar. 

Recuerdo que hace unos años, una compañera de trabajo, quién ahora es una gran amiga, me confrontó cuando me hizo una pregunta, de esas que puedes contestar con un sí o un no. Como no podía responder un sí, me sentí algo culpable y sin habérmelo pedido, comencé a excusarme por ello. Ella me interrumpió con dulzura, pero con firmeza a la vez: —“Tranquila, no tienes que explicarme nada, solo necesitaba una respuesta, no una explicación.” Su respuesta me desarmó y me hizo ver una verdad que no había divisado nunca y que aún al sol de hoy sigo trabajando para mantener mi salud emocional en las mejores condiciones.

Si eres como yo, que nos gusta ayudar y estar presente siempre, esta situación se vuelve un verdadero desafío. Quiero decirte que decir NO es también saludable y debe ser respetado de la misma manera que una respuesta afirmativa. No siempre tenemos que querer, no siempre vamos a poder, no siempre será posible y por eso no dejamos de ser eficientes, por eso no dejamos de estar presentes, por eso no somos malas personas. Y aunque parezca exagerado, hay personas que viven como presos porque no saben cómo salir de ese embudo, simplemente porque es imposible decir NO.

Es importante y necesario reconocer que la libertad también se basa en los límites, sí, en los límites. Cuando no somos claros con los límites nuestros y los de los demás, ponemos nuestra libertad en alto riesgo. Permíteme ser un poco más específica, cuando nuestras fronteras no son claras le abrimos paso a trastornos emocionales, vicios, situaciones que comprometen nuestra integridad y nuestra paz mental.  

¿Cómo decir no?*

  1. Sé asertivo. Hay maneras correctas para decir las cosas.

  2. Acepta que no puedes con todo.

  3. Evita la expresión “es que” después de un no. No siempre hay que dar explicaciones.

  4. Practica.

  5. No tengas miedo.

  6. Mantén un lenguaje corporal firme.

  7. Discúlpate solo lo necesario.

Somos simples seres humanos y por más que queramos no podremos cubrir cada base, cumplir con todo a la vez o agradar a todo el mundo. Hay cargas que no nos corresponden, hay responsabilidades que no nos tocan, hay compromisos que nos competen, y a ello hay que saber decir que NO sin sentirse culpable ni con la necesidad de dar una explicación. 

No suelo hacer resoluciones para cada año, pero creo que sí es uno de los aspectos en los que debo trabajar más. Si has podido lidiar con este desafío, te invito a que compartas cómo lo has hecho y qué resultados has experimentado. Ayudemos a otros a crecer.

—Miredys


*“10 consejos para aprender a decir que no sin sentirte culpable” por Santiago Moll.