Al ritmo de la vida

'Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. '
—Eclesiastés 3:1

Mientras organizo mis tarjetas de memoria, me doy cuenta que algunas de ellas llevan más años conmigo de lo que pensaba. ¡Madre mía! (con acento español, por favor) ¡Qué rápido pasa el tiempo! Encontré fotos que ni me acordaba que existían y otras que me han hecho reír y revivir muchos momentos especiales. 

Y como soy esa prima de la familia que se pasa con cámara en mano, tengo recuerdos de todo y de todos. Miro cada retrato, invadida por la nostalgia y veo a mis primos tan pequeños y hermosos. Todos lucimos más jóvenes. Hay algunos con menos pelo, unos con más libras y otros con menos. Unos se casaron, otras familias se agrandaron. Hay personas que aún están, otras ya no.  Sí, el tiempo ha pasado, la vida nos ha cambiado.

Pero así es ella, corta e intensa; en constante cambio y movimiento. ¿Qué tal si no fuese así? Sería bastante aburrida ¿no? Amo como lo expresó Salomón en el libro Eclesiastés (3:1-8):

 
 

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

 
 

Me gusta la vida porque tiene ritmo, porque nos permite experimentar una temporada tras otra. Y en ese proceso, no solo cambiamos por fuera, sino también por dentro.  

¿Sabías que las estaciones del año son necesarias e importantes para el mantenimiento de la vida en nuestro planeta? Cada estación surge a causa de la rotación de la tierra. A medida que la tierra rota sobre su eje, hay ciertas zonas que se alejan más o menos del sol, influenciando en los cambios climatológicos de cada zona del planeta, dando lugar a cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. (Google it) 

Así como en el planeta, en nuestra vida cada estación tiene su color, su intención y su tiempo. Unos pueden estar en la primavera, donde crecen y germinan nuevos sueños, sentimientos y experiencias o en el verano, donde el sol es más cálido y el clima es más seco. Otros comenzaron su otoño, donde toca mudar hojas viejas y todo es más sombrío o en el invierno lleno de frío, donde muchas veces hay que esconderse por un tiempo para sobrevivir a temperaturas tan bajas. Si hoy comenzaste una temporada diferente, alégrate; estás en rotación. Quizás hoy sientes el calor del sol con más intensidad o por fin llegó esa sombra y clima fresco que estabas esperando. Donde sea que estés, vive el momento. Aprende y crece. Para eso es la vida. 

Aquí me encuentro frente a mi laptop, con un par de gotas saliendo de mi lagrimar, con un poco de nostalgia endulzada de felicidad y satisfacción por cada temporada que he vivido. Con ganas de seguir y disfrutando esta nueva estación. 

 

 —Miredys